viernes, 12 de abril de 2019

Comunidad Consoladora

Comunidad Consoladora


  Este es ya mi cuarto año al frente de esta hermosa parroquia y, como años anteriores, quiero hacerles llegar con antelación mis palabras de enhorabuena anticipadas por las Fiestas más importantes de nuestra fe. Me refiero a la Pascua, tiempo en el que contemplamos los misterios de nuestra salvación.

 Como ya es costumbre, cada año proponemos un tema en torno al cual gira toda la pastoral parroquial. La idea principal siempre será construir la parroquia ideal o tener claro el ideal de parroquia que deseamos. Hasta los momentos hemos trabajado los temas de la unidad, la diversidad, la oración y la solidaridad. De aquí que el año pasado se haya extendido la olla solidaria hasta el último domingo de diciembre y no solo durante el tiempo de cuaresma. Llegamos a repartir más de doscientas (200) comidas cada domingo a nuestros hermanos más necesitados. Se han implementado jornadas de ventas de alimentos (verduras, hortalizas, pollo,
queso y huevos) en los predios del templo de Base Aragua a precios solidarios. Con todo eso se trata de aminorar el duro golpe a la crisis económica en la que nos encontramos. 

  Durante el mes de febrero de este año se llevó a cabo la I Jornada Médico Asistencial en la que más de treinta (30) profesionales de la medicina de diferentes especialidades, junto con el personal de enfermería y grupos de apostolado como: Peregrinos con María, Cáritas Pastoral Social y el grupo de los jóvenes de confirmación se dieron cita en el Liceo Carlos Manuel Arrieta para atender a más de cuatrocientos (400) pacientes.

  Este año les propongo que trabajemos el tema de la consolación. Una parroquia ideal ha de ser una comunidad consoladora. Para eso hay que observar con ojos de misericordia a quienes nos rodean.

 Consolar es tratar de acompañar a quien está solo; es servir de compañero a quien, por las razones que sean, siente la pérdida de un ser querido o bien porque se ha marchado a la casa del Padre o bien porque ha tenido que migrar a otros lugares lejanos en busca de un mejor futuro. Ante esta grave crisis que nos afecta hemos visto a muchos hermanos partir. Difícilmente encontraremos en Venezuela una familia que no sienta la ausencia de un ser querido por cualquiera de las razones arriba mencionadas. 

 Es por eso que les propongo que, como comunidad de consuelo, hagamos un esfuerzo por acompañar a quien se siente solo o sola y hacer su soledad más llevadera. Cristo es el gran consolador; quien viene a darnos ánimos en nuestras soledades. 

 Deseo que cada grupo parroquial incluya en su trabajo apostólico actividades con las cuales se acompañe al que se siente solo o enfermo.

 He visto con regocijo y satisfacción que somos una comunidad en franco crecimiento espiritual. No detengamos la marcha; sigamos construyendo la parroquia que anhelamos. Desde ya les deseo unas felices fiestas de Pascua; que Cristo resucite y renazca triunfante en nuestras vidas.

Pbro. David Trujillo. 

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