domingo, 15 de marzo de 2020

Comunidad Integradora



Por sexto año consecutivo nos acercamos juntos a la fiesta más importante de la cristiandad. Me refiero al misterio pascual en el que contemplamos la pasión, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo.

Así como se ha hecho en años precedentes, deseo proponer el tema que regirá nuestra labor pastoral.

No perdamos de vista nuestro norte. Desde que empezamos a caminar juntos nuestra meta ha sido la de construir la parroquia ideal. Para eso se han venido desarrollando temas que caracterizaron a las primeras comunidades cristianas.

En efecto, hemos hablado a lo largo de todo este tiempo de la unidad, la diversidad, la oración, la solidaridad y la consolación. En referencia a este último “eje transversal” que ha debido marcar la pauta pastoral durante este último tiempo, debemos decir que es muy difícil medir los logros alcanzados.

La consolación no es más que el acompañar a quien está solo y en ese sentido cada quien debe revisarse a ver si ha sido o no compañero de camino de aquel que se ha sentido solo en un momento dado. San Pablo nos invita a “reír con quienes ríen y llorar con quienes lloran” (Rm. 12, 15). Esto no es más que convertirnos en compañeros de camino de aquel que se ha quedado solo. No podemos ser indiferentes al dolor y a la soledad de quienes nos rodean y para saber si hemos o no consolado al triste, cada quien deberá hacer un examen de conciencia. No olvidemos que siempre podemos trabajar estos aspectos aun cuando el que esté en vigencia sea un tema distinto.

En un año más de trabajo pastoral podemos decir que hemos crecido. Se han ido consolidando algunas pastorales entre las que sobresale la pastoral juvenil, la familiar y la catequética. El Consejo Parroquial de Pastoral (CPP) se ha fortalecido convirtiéndose así en una ayuda importante para el párroco.

Poco a poco se ha ido tomando conciencia de que la parroquia somos todos y que todos, bajo la batuta del pastor, hemos de arrimar nuestros hombros a la carga. Contamos este año con nuevos grupo, me refiero a la Infancia Misionera en Base Aragua, al coro Mensaje de Juventud en la capilla de la Santa Cruz y a la Cofradía del Santísimo Sacramento también en Base Aragua. A través de estos últimos aseguramos actividades tales como las Cuarenta (40) Horas de Adoración que a partir de ahora se llevará a cabo los días previos a la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, fiesta con la que cerramos el año litúrgico.

Por otro lado nuestros grupos y movimientos de apostolado se han venido fortaleciendo; han crecido en número y en su compromiso. Poco a poco nos estamos convirtiendo en una Iglesia en Salida que es lo que nos piden nuestros pastores. Nuestras fiestas y celebraciones han estado marcadas por la unción del Espíritu Santo y a pesar de muchas deficiencias e imperfecciones, no hemos dejado de crecer. Estamos conscientes que en este mundo no encontraremos la perfección pero no por eso dejaremos de hacer lo que debamos para que Dios realice la parte más importante.

Para este nuevo año pastoral que empieza con la Pascua, deseo trabajar el tema de la Integración. De poco servirá que se multipliquen los grupos de apostado si no estamos integrados. Integrar es acoplarse y descubrir nuestro lugar en el todo llamado parroquia.

Aquí todos somos importantes y podemos conseguir resultamos más acabados si vivimos en la unidad; si respetamos nuestra diversidad; si oramos; si somos solidarios y nos acompañamos en nuestras soledades, pero especialmente si nos integramos en ese engranaje d manera monolítica.

Cada miembro y cada grupo parroquial ponga el corazón en lo que haga pero no lo haga de modo aislado, sino de manera integrada. Somos un equipo en el que muchas veces para poder alcanzar las metas que nos propongamos hemos de sacrificarnos por el otro. No podemos formar parte de la parroquia ideal si somos indiferentes a la realidad de quienes hacen vida a nuestro lado.

Así pues, quisiera que a partir de ahora pensáramos seriamente cómo nos podemos integrar aún más dejando a un lado todo egoísmo o protagonismo estéril.

Desde ya deseo que Cristo resucite en nuestras vidas y nos haga testigos de su resurrección. Que tengan todas y todos unas felices Pascuas de Resurrección.

Pbro. David Trujillo.

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