martes, 25 de agosto de 2020

Ideas Parabólicas III - La masa y la levadura



Siguiendo con las reflexiones de las parábolas deseo comentar la de la masa y la levadura. Son muchas las cosas que llaman la atención en este modo de hablar de Jesús y una de ellas es que son imágenes muy cotidianas. En su tiempo cada familia tenía que moler el trigo y hacer su propio pan que además, como bien sabemos, se ha convertido en el símbolo de la comida. De hecho, en la oración del Padrenuestro se nos manda pedir el pan de cada día…


1.- “El reino de los cielos se parece a la levadura”.


No es la primera ni única vez que Jesús hace alusión a la levadura. En otro pasaje les advierte a sus apóstoles que deben cuidarse de la levadura de los fariseos (Mt. 16,6). La levadura es un agente contaminante. Son las bacterias a través de la cual se corrompe el alimento; lo adultera o contamina. Se usa para producir o transformar un alimento en otro. Eso ocurre con el queso cuando se “corta” la leche y se produce la cuajada; o con la harina de trigo para hacer el pan o la torta. La levadura se usa de modo diverso en la cocina y sus efectos nos permiten degustar exquisiteces.

 

2.- Característica de la levadura.


Es un elemento que contamina desde dentro; transforma desde dentro o desde el interior. Podríamos decir que se “encarna” o se mimetiza en el otro y lo transforma. Además, es pequeña la cantidad que se requiere para hacer que todo fermente. Actúa de modo silencioso y aparentemente sin grandes señales. Casi pasa inadvertido. Llama la atención que Jesús utilice esta imagen de la levadura para hablar del Reino de los Cielos, pero es muy acertada y profunda.


3.- Contaminemos de Cristo al mundo entero.


Esa es la idea, ser levadura de Cristo es convertirse en un agente contaminador. Hasta ahora se aprecia con facilidad que lo podrido corrompe, pues la idea es que como cristianos (otros cristos en el mundo) invadamos de Cristo y de su mensaje salvífico a todos y de modo especial a quien está corrompido por el pecado. Un organismo vivo contaminado que no sea atendido con antibiótico terminará por contaminar o podrir las células buenas.

Pero una persona jamás podrá ser totalmente corrompido en esta vida. Al menos siempre habrá la posibilidad de convertirse y volver a la vida de la gracia. En Cristo podemos conseguir que nuestra vida renazca y rejuvenezca.

Ser levadura contaminadas y contaminantes de Cristo significa combatir el mal con el bien; la falsedad con la verdad; el odio con el amor; las tinieblas con la luz; el pecado con la gracia… 


Pbro. David Miguel Trujillo

lunes, 17 de agosto de 2020

Conoce a Nuestro Párroco David Miguel Trujillo Utrera

De Zuata para Dios


Nace en Zuata, estado Aragua, Venezuela, el 16 de noviembre de 1965, en medio de una familia numerosa, es el sexto de 10 hermanos, hijo de padres humildes de tradición católica. Su padre Pablo José Trujillo murió en 2002 y su bella madre Ysidra Yolanda Utrera de Trujillo aún vive. Eran una familia de agricultores y dependían de las cosechas. Con trabajo y dedicación sus padres les brindaron la educación que les permitió a todos ser profesionales. 

A los 12 años ingresa en el seminario Menor María Madre de la Iglesia donde tuvo de rector a quien ahora es Obispo de Guarenas, Monseñor Gustavo García. De Maracay fue a Valencia a estudiar filosofía. Monseñor William Guerra fue su rector en el Seminario Nuestra Señora del Socorro. Luego es enviado a Toledo a estudiar teología y regresó a tierras aragüeñas para ordenarse como Sacerdote el 18 de Agosto de 1990. A la fecha cuenta ya con 30 años de servicio en su ministerio sacerdotal.
 
Como sacerdote su primer encargo fue el de coordinar la pastoral vocacional diocesana y ser el asistente del Rector del Seminario. A los tres años fue enviado a la población de Camatagua en el Sur del Estado, donde estuvo tres años luego de los cuales es enviado a Roma en el año 1996 a seguir estudios de Licencia en la Pontificia Universidad Gregoriana obteniendo el título de Licenciado en Teología Dogmática. 

A su regreso a Venezuela en el año 1998 es nombrado rector del Seminario Mayor (de filosofía) hasta el año 2000 cuando es nombrado párroco de San Juan Apóstol en Caña de Azúcar. Posteriormente en el año 2002 es enviado a Estados Unidos a la Diócesis de St. Cloud en Minnesota por tres años. En Estados unidos, además de estudiar el idioma se dedica a realizar labor misionera. En el año 2005, al volver nuevamente a Venezuela, le nombran párroco de Nuestra Señora de Lourdes en la cual estuvo por más de 7 años.

En el año 2014 es nombrado Administrador Parroquial de la Resurrección del Señor y a su vez Rector del Centro Diocesano de Formación Teológica Pastoral para laicos “San Justino” espacios en los que actualmente desarrolla su ministerio. 

Alegremente, el 21 de abril de 2019 se convierte en Párroco oficial de la Parroquia La Resurrección del Señor, tras la elevación canónica de la misma.


Entre los diferentes cargos que ha desempeñado destacan:

  • Coordinador diocesano de las vocaciones
  •  Asistente del Rector del Seminario María Madre de la Iglesia
  • Administrador Parroquial de Inmaculada Concepción, Camatagua
  • Rector del Seminario María Madre de la Iglesia
  • Párroco de San Juan Apóstol, Caña de Azúcar, Maracay
  • Párroco de Nuestra Señora de Lourdes, Maracay
  • Rector del Centro de Formación Teológico y Pastoral San Justino (2014-2018)
  • Profesor de Teología en el Seminario Nuestra Sra. Del Socorro, Arquidiócesis de Valencia. Edo. Carabobo
  • Profesor de Filosofía en el Seminario Mayor María Madre de la Iglesia. Diócesis de Maracay.


Sus estudios:

  • Primaria: Zuata, Edo. Aragua. 1972- 1978.
  • Bachillerato: Instituto Diocesano Paulo VI. Maracay, Edo. Aragua. 1978-1983.
  • Filosofía: Seminario Mayor Nuestra Señora del Socorro. Valencia. Edo. Carabobo. 1983-1985.
  • Teología: Seminario Mayor San Ildefonso, Toledo. España. 1986-1990-
  • Licencia en Teología Dogmática. Pontificia Universidad Gregoriana. Roma. (1998).
  • Maestría en Teología. Universidad Santa Rosa de Lima. (2018).
El padre David es un servidor incansable, dedicado en cuerpo y alma a su ministerio sacerdotal, a la atención de las parroquias y de los diferentes centros educativos que ha dirigido.

De igual modo se mantiene en apoyo constante de movimientos y apostolados en la Diócesis tales como Cursillos de Cristiandad, Encuentro de Matrimonios con Cristo, Emáus, entre otros. Es un defensor de la familia, y dedica parte de su ministerio al acompañamiento y guía de las familias. 

En su parroquia actual La Resurrección del Señor, nuestra parroquia, ha asumido la tarea de construir no sólo la estructura del templo y su complejo parroquial sino como él mismo lo expresa “Crear la Parroquia Ideal", una comunidad, del mismo modo que se construye un hogar, más allá de la estructura física".

Sobre la base firme de Jesucristo y convocados por el Señor desde su amor y misericordia, la comunidad parroquial de La Resurrección del Señor se ha ido acercando, integrando y creciendo como hermanos. Cada día son más los que se integran al servicio haciéndose prójimos del otro guiados por su párroco y cada día también aumentan los nuevos miembros de la feligresía. 

Al respecto el padre David refiere: 

“Estoy muy contento de la parroquia que tengo, de ser su pastor y no es muy difícil serlo cuando hay buenas ovejas”.
Un sacerdote entregado a su ministerio, a la parroquia y al centro diocesano de teología, continúa día a día construyendo el reino de Dios y guiando al pueblo peregrino con sabiduría por el camino de la fe.


"El Señor continúe guiando su ministerio" 


Pastoral de Comunicaciones 
Parroquia "La Resurrección del Señor"





miércoles, 12 de agosto de 2020

Ideas Parabólicas II - Parábola de la semilla de Mostaza

 


1.- Introducción.

Seguimos reflexionando sobre las llamadas parábolas de Reino. Una semilla bien pudiera simbolizar el misterio de la vida. A simple vista pareciera estar muerta, pero en el momento en que se dan las condiciones ideales surge de ella la vida. Son muchas las veces en que Jesús se sirve de la semilla para transmitirnos su mensaje de salvación. Esta parábola es bastante corta, pero con una gran significación.


2.- Es la más pequeña de las semillas.

Casi ni se puede contener en el dedo. Comparada con los demás granos, la semilla de mostaza es insignificante. Dice Jesús que así es el Reino de los cielos.

Estamos acostumbrados a aquello que sobresale y minusvaloramos lo pequeño. Nos han hecho creer que lo importante es lo que se nota o se hace sentir; lo imperceptible pareciera no tener importancia. Valoramos más lo que está a la vista y menospreciamos lo que no se puede ver.

En el Principito una de las grandes verdades que se afirma es precisamente que lo que de verdad importa está oculto a los ojos. En nuestra cotidianidad existen cosas pequeñas que pasan desapercibidas pero que sin ellas seríamos desdichados.

Eso me recuerda la anécdota de un psicólogo que mandó como tarea a un grupo de pacientes hacer una lista de las cosas bellas que les ocurrieran a lo largo del día.

En la noche se dio cuenta que había cometido un grave error pues uno de sus pacientes les estaban sus dos piernas y se sintió mal porque, según él, eso era casi una burla. A la mañana siguiente cual sería su sorpresa cuando el primero en traer la tarea era precisamente el discapacitado. Su lista era la más larga de todas.

Ella asombrada y con lágrimas en los ojos leía atónita: poder ver cada mañana, sentir el agua fresca de la ducha, saborear un rico café, sentir el beso de su pareja, escuchar el canto de los pájaros, sentir el sol en su rostro y la brisa mañanera…; la mayoría de las veces estas cosas pasan desapercibidas para el común de las personas y son precisamente ellas las que nos alegran la vida.


3.- El valor de las pequeñas cosas.

Siempre he creído en el valor de lo pequeño sin menospreciar los grandes portentos. Todo lo grande ha debido tener un insipiente comienzo. Nadie nace adulto, sino que se hace adulto con el tiempo; las grandes empresas nacieron pequeñas y se forjaron con el tiempo.

Todo en esta vida empieza como un granito de mostaza…, recuerdo haber escuchado una enseñanza motivacional que hablaba de este tema. Se refería a la manera en que se puede dirigir a las grandes embarcaciones en alta mar.

Un trasatlántico es un barco de gran tamaño que puede maniobrarlo una sola persona, pero para eso se requiere de una gran maquinaria. En él existe un timón enorme que difícilmente se mueve si no fuera porque adosado al mismo existe otro más pequeño llamado aleta de compensación.

Es la aleta de compensación mucho más manipulable que al mover hacia un lado crea el vacío suficiente que a su vez hace mover el timón grande. He aquí el valor de las pequeñas cosas.

A veces nos angustiamos por lo macro y no nos percatamos de la grandeza lo pequeño. La crisis en nuestro país se ha ido agudizando cada vez más. Ciertamente que a grandes males grandes soluciones, pero de poco sirven las grandes estructuras sociales si como individuos no estamos dispuestos a poner nuestro granito de arena.

Imaginemos si en cada familia hubiera la preocupación de cuidar y orientar bien a los hijos; imaginemos si cada uno se esforzara por hacer lo que le corresponde lo mejor posible; si cada quien cumpliera las normas de convivencia social o del buen ciudadano sin justificarme en el sistema…, yo soy la aleta de compensación que unido a muchas aletas más podríamos dar un cambio a la familia, a la iglesia y a la sociedad en la que vivo.

4.- Grano de mostaza que se siembra.

Si queremos cosechar antes hay que sembrar. Esto que parece tan evidente no pareciera serlo tanto porque son muchos quienes aspiran cosechar sin antes haberse molestado en sembrar.

Para que haya un cambio se requiere que en ello se trabaje. Si nos empeñamos en no sembrar nada difícilmente cosecharemos, pero peor aún, si lo que sembramos es maldad y corrupción de seguro no será virtud lo que cosechemos.

Por otra parte, no pretendamos tener buenos resultados si haceos siempre las cosas del mismo modo.


Pbro. David Trujillo

lunes, 3 de agosto de 2020

Ideas Parabólicas I - La Parábola del Trigo y la Cizaña (Mt. 13,24-43)


Con este epígrafe deseo agrupar a algunos de mis artículos que pretenden hablar de ciertas ideas que se desprenden de las parábolas de Jesús. En efecto, Ideas Parabólicas lo que pretende es recoger y reflexionar sobre algunas parábolas que domingo a domingo aparecen en el evangelio. La primera parábola será la del Trigo y la Cizaña. El orden de estas reflexiones viene dado por el domingo ordinario del ciclo A que es en el que nos encontramos al momento de escribir. En este caso estamos hablando del domingo XVI en el que se nos presentan tres parábolas emblemáticas y a las que deseo abordar en los próximos días.

1.- Introducción.

Esta parábola es una de las llamadas parábolas del Reino. Ellas conforman un grupo de parábolas que tratan de explicarnos no qué es el Reino de los cielos que Cristo vino a traernos, sino más bien cómo es ese Reino que él mismo inaugura. La razón es sencilla, el Reino de los cielos no es otra cosa que la irrupción de Dios en la historia de la humanidad. Es Dios mismo que se hace presente y eso no se puede definir, sino en todo caso lo que podemos hacer es describirlo. Es decir, con cada parábola lo que se pretende es mostrar un aspecto de una realidad inabarcable. Por otro lado, la razón por la que se habla en parábola es, según San Mateo, para que se cumpliera la profecía del antiguo testamento. “Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré los secretos desde la fundación del mundo” Pero además considero que la parábola es un recurso literario fácil y ameno con el que se transmite una enseñanza y se capta la atención del interlocutor porque el evangelio está diseñado para ser entendido por niños o gente de sencillo corazón.

2.- Mientras la gente dormía.

Esta expresión me hace mucho ruido. En el campo del Señor somos muchos los aún permanecemos dormidos y mientras nosotros dormimos los enemigos del Reino están “trabajando”. El mal no descansa. Ahora mismo viene a mi cabeza la situación por la que estamos pasando en Venezuela y no me resta más que reconocer que en gran parte todo cuanto acontece se debe a que la “gente buena” se ha quedado dormida. En el mundo hay quienes lo malo lo hacen muy bien y quienes lo bueno lo hacen mal. Duerme aquel que se hace el indiferente ante la maldad que ocurre a su alrededor; quien calla ante las injusticias que se cometen solo porque no es él el afectado; quien por miedo a perder el puesto de trabajo o algún privilegio se anula a sí mismo creyendo que sus acciones no harán la diferencia; peor aún, duerme quien se acostumbra a lo malo y se habitúa a que las cosas pasen sin más.

3.- Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha.

La paciencia de Dios es nuestra salvación dice San Pedro (2Pe. 2,15) Una manera fácil de resolver el problema era arrancar de raíz la cizaña una vez que apareció. Quizá en algunas circunstancias es la mejor opción. Lo malo hay que eliminarlo desde el comienzo, de ese modo nos ahorramos muchos dolores de cabeza y evitamos males peores. Si dejamos que la maldad crezca nos exponemos a perderlo todo. No obstante, en la parábola el amo permite que el trigo y la cizaña crezcan juntos por temor a que por eliminar la cizaña sea eliminado también el trigo. La idea de la parábola es hacer ver que, en nuestro caso, la maldad y la bondad habitan en el mismo corazón. Solo Dios es totalmente bueno y de Él no se puede esperar nada malo y solo del demonio no se puede esperar nada bueno. Pero en el corazón del hombre la cizaña y el trigo crecen juntos. Al final prevalecerá aquello que yo he alimentado más. Además, si es verdad que, en la vida real, el trigo nunca se podrá convertir en cizaña y viceversa, también es cierto que en nuestro caso siempre existe la posibilidad del arrepentimiento y es eso lo que Dios espera, nuestra conversión. Dios nos tiene paciencia y espera a que la cizaña con la influencia del trigo cambie. Aunque con frecuencia pareciera que ocurre lo contrario, es decir, la cizaña pareciera envolver al trigo y contaminarlo. He ahí nuestro reto como trigo.

4.- Hasta la siega.

Por los frutos nos conocerán (Mt. 7,20) Al final del camino lo que nos definirá si somos cizaña o trigo será el fruto que produzcamos. A lo largo de nuestra vida la cizaña y el trigo se pueden confundir, pero lo cierto es que la cizaña jamás dará trigo. Es por eso que el amo decide esperar el momento de la siega. Ahí ya no habrá posibilidad de confundir una cosa con la otra. El cristiano podrá llevar una vida de mera apariencia; podrá ser un lobo revestido con piel de oveja, pero de seguro cuando llegue el momento del juicio divino no habrá más posibilidad que descubrirse tal y como es en verdad.